jueves 29 de diciembre de 2011

El milagro del 23 de Diciembre

Todo lo dejé en la escalera del patio
renuncié en el umbral de mi madre
y fue el mar, y la noche vino
y llovió a mares
y el cielo tronó como nunca.

1 comentarios:

Vagamundo dijo...

Los milagros juegas con el efecto-sorpresa. Por eso no ocurren a diario, sino en días señalados: cuando sepamos dejarnos sorprender.